sábado, 19 de marzo de 2022

QUE TE PRODUCE EL ALCOHOL AL VOLANTE...

Son numerosas las consecuencias que produce el alcohol a una persona que se encuentra al comando de un vehículo, que por un lado afecta a las capacidades de interpretación y motrices, y por otro generan una euforia desmedida.
Beber alcohol y ponerse a conducir trae repercusiones en el comportamiento, de acuerdo con un informe del Comisariado Europeo del automóvil. De este modo, el conductor suele tener una falsa seguridad en sí mismo e incluso puede adquirir un sentimiento subjetivo de creer que tiene una mejor capacidad para conducir, aumentando la tolerancia al riesgo.
Es por eso que las infracciones a las normas de circulación se producen por un doble motivo: por un lado, el alcohol hace que se capten mucho peor todas las señales de tránsito y marcas viales y, por el otro, porque se tiene un menor sentido de la responsabilidad y de la prudencia.


El nivel de tolerancia al alcohol determina en gran medida el efecto que produce sobre el tiempo de reacción y la estimación del tiempo. El alcohol produce una importante lentificación de las respuestas frente a las estimulaciones sensoriales, llegando a disminuir los reflejos y el tiempo de reacción para esquivar un obstáculo.
Entre 0,5 y 0,8 gramos del alcohol en sangre (0,5 es el límite permitido por la la ley de tránsito 24.449), la capacidad de reacción disminuye de forma considerable. En el caso del choque de panamericana el conductor del 4x4 dio 0,72 gr/l.
A todo eso se suma un fuerte deterioro y alteraciones de las funciones sensoriales. Se produce una reducción del sentido de la visión y de todos los procesos sensoriales y perceptivos que están relacionados con ella.


El alcohol en un conductor produce que la atención general quede muy desgastada, dando lugar a una especial predisposición para causar accidentes en las intersecciones de calles y avenidas, zonas en las que hay mucha concentración de señales o en rampas de ingreso y egreso de una autovía.
Los trastornos y alteraciones psicomotrices son también producidos por la ingesta de alcohol. En el conductor que ha bebido puede aparecer una descoordinación motora, problemas para acomodar las órdenes sensoriales a las motrices, una disminución notable de la recuperación y del rendimiento muscular de todo el organismo y desorden del equilibrio.
Además, un depresor el alcohol hace que la fatiga muscular y sensorial sea mayor de lo normal, lo que da lugar a una disminución de la alerta y la vigilia y una mayor rapidez en la aparición del cansancio, así como los estados de somnolencia y las pequeñas pérdidas de conciencia.



Se puede decir que el alcohol puede hacer que se confundan y modifiquen bastante todas las percepciones sensoriales provocando problemas de captación, interpretación y reconocimiento correcto de señales u otros vehículos, según concluye el informe.
Y está más que claro que cuando un conductor se pone al volante luego de haber bebido, no sólo pone en juego su seguridad, sino que también involucra a todos los demás actores del tránsito.

EL ALCOHOL AL VOLANTE ...MATA! Y NO ES UNA FRASE HECHA...
SI BEBISTE ALCOHOL...NO CONDUZCAS!

¡HOY PUEDE SER UN BUEN DÍA PARA EMPEZAR!


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lunes, 14 de febrero de 2022

LOS CHICOS Y EL ALCOHOL


La legislación vigente en nuestro país, prohíbe la venta de alcohol a menores de 18 años.

El consumo precoz de alcohol daña la salud. Siempre. Altera el desarrollo de células y áreas del cerebro, de forma irreversible.

Además, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda evitar el consumo de alcohol en menores, ya que aumenta el riesgo de provocar dependencia en la edad adulta.

¿Sabías que, el 50% de los estudiantes menores de 14 años ya lo probó? y se registran casos de inicio de consumo de alcohol a partir de los 11 años.





Esta problemática afecta a chicos y chicas por igual.

El alcohol les hace mal ahora, pero les va a hacer también mucho daño en su desarrollo y en su vida adulta. Detengamos el consumo antes de que el daño sea irreparable.


¿Qué hacer frente a esta realidad?

Si tenés alguna sospecha, o comprobás que tu hijo o hija menor de 18 años, ha comenzado a beber, por curiosidad, o porque sigue a los amigos, tenés que actuarHablá con él o con ella. Preguntá. Escuchá lo que tenga para decir. Aconsejá. Contale todo lo malo que el alcohol le puede hacer a su salud.

Y aunque creas que tu hijo o hija se va a comportar correctamente frente a esta problemática, no dejes de estar cerca, de conversar sobre el tema.  Es importante que sepa que estás informado sobre lo que está pasando actualmente con los chicos y el alcohol, y sus consecuencias. Siempre va a ser necesaria tu voz para marcarle el camino.

ACERCATE. PREGUNTALE. ESCUCHALO. AYUDALO/A.
La información contenida en este sitio web te puede ayudar en esta tarea. Difundila y  compartila con otros padres.


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lunes, 10 de enero de 2022

FRACASADOS


La ley prohíbe vender alcohol a los menores de 18 años y, sin embargo:


Según el informe 2017 de la SEDRONAR, el consumo abusivo de alcohol en la población de entre 12 y 17 años aumentó en el último año.

De los niños y adolescentes que consumieron alcohol en el último mes 1 de cada 2 lo hicieron de forma abusiva. Esto representa 82.453 niños y adolescentes.



Hay 2.299.598 nuevos consumidores de alcohol, de los cuales 319.994 son pre adolescentes y adolescentes.



Asimismo el alto consumo de alcohol en la población adolescente alcanza un 70% de los estudiantes de 17 años que reconoció haber bebido alcohol en el último mes.












Estas cifras, demuestran un rotundo fracaso colectivo que debería encender todas las alarmas.

Los niños y adolescentes que hoy abusan del alcohol como forma de diversión tienen muchas probabilidades de convertirse en alcohólicos, a lo que hay que añadir el daño que el consumo tóxico puede causar en un cerebro aún en fase de maduración.

Este patrón de consumo vinculado al ocio tiene un gran potencial de contagio por la alta tolerancia social que tenemos como sociedad hacia el alcohol y la baja percepción de riesgo por parte de los jóvenes.


Que la edad de inicio en el consumo sea de 12 años revela un fallo social grave cuya responsabilidad compartimos todos: familias y autoridades. Sea por dejación o por ignorancia, el primer eslabón que debería velar por la salud de los niños y adolescentes, la familia, falla estrepitosamente. Pero el problema no alcanzaría la dimensión social que observamos si nuestras chicas y muchachos no tuvieran un acceso tan fácil al alcohol, lo que implica la dimisión simultánea de las autoridades de su obligación de hacer cumplir la ley.


La moda del "tomar para volcar" es posible porque miles de establecimientos incumplen de forma sistemática la prohibición de vender a menores y en parte tambien porque algunos "padres adultescentes" son compinches de sus hijos y les consiguen las bebidas para sus previas.


Tenemos que poner manos a la obra de manera urgente para hacer cumplir la ley, controles mas estrictos y tolerancia cero para aquellas bocas expendedoras de alcohol a menores de edad, como así también arbitrar los recaudos necesarios para evitar el consumo colectivo en la vía pública. Del mismo modo necesitamos como familia ocuparnos del tema, asumiendo nuestra responsabilidad de saber educarlos.






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viernes, 17 de diciembre de 2021

ADOLESCENCIA, ALCOHOL Y ¿DIVERSIÓN?

El consumo de alcohol entre los adolescentes está asociado, en la mayoría de los casos, al tiempo libre, los fines de semana y a la noche, preferentemente. Estos momentos, en los cuales estos se mueven solos, sin la supervisión de los adultos, adquieren especial significación como experiencias de transición hacia la adultez.

En los últimos años se ha consolidado el hábito de encontrarse en la casa de alguien, o en la calle, previamente a la entrada al boliche. Este momento, conocido como la previa o el preboliche, cumple la función de un lugar de encuentro para prepararse o producirse, en grupo, para disfrutar la noche en la misma sintonía que los demás.

La reunión sirve como preparación para compartir la noche, primero con el grupo de amigos más cercanos y de confianza, para luego ir hacia el gran grupo de pares, en el boliche, bar o fiesta, algunos conocidos y otros desconocidos.

El consumo de alcohol previo, que incluye todo tipo de bebidas, vino, cerveza, fernet y diferentes bebidas blancas, solas o mezcladas con gaseosas y jugos, según el estrato social y económico del grupo, contribuirá a predisponerlos, por medio de la desinhibición, para actuar como, se supone, sus pares lo harán: con desenfado.

Divertirse está bastante asociado a perder el control. Para algunos, bastará con unas pocas copas para sentirse alegres, perder la timidez y desinhibirse y para otros, será cuestión de beber en cantidad hasta perder la conciencia.

El consumo de la previa continuará en el boliche, para sostener actitudes y comportamientos que les permitan sentirse exitosos y aceptados, en su relación con chicos del mismo sexo y del sexo contrario, al que se busca conquistar o “levantar”.



En una encuesta que realizamos a fines del año pasado entre 400 estudiantes del secundario de entre 13 y 17 años sobre los motivos para tomar alcohol: el 35 % lo hacía para divertirse / pasarla mejor; un 35% por presión del grupo de pares / para formar parte del grupo y el 30 %  para desinhibirse / tener más confianza en uno mismo.

Estas ideas están muy relacionadas entre sí, ya que el imaginario social del grupo, basado en experiencias propias pero también en hábiles mensajes de campañas publicitarias de bebidas alcohólicas, es que, para divertirse, es necesario estar alcoholizado, ya que de ese modo, se pueden superar los miedos e inseguridades personales, ser exitoso y pasarla bien. Es parte de los beneficios percibidos de alcoholizarse, en el marco de un beneficio que es previo, e indispensable, para disfrutar esos momentos, que es la de sentirse parte del grupo. también muchos jóvenes reconocen que no les gusta beber, pero lo hacen igual para no ser excluidos de su grupo.

Y esto no significa que desconozcan los efectos negativos del alcohol. Cuando les preguntamos si conocían los efectos negativos del alcohol,  manifestaron una acertada y larga lista de ellos. Sin embargo, claramente, un alto porcentaje de los jóvenes valora más los efectos positivos de alcoholizarse que los negativos, y actúan en consecuencia.

Partiendo de la realidad del sistema de creencias de los jóvenes sobre el tema, surge el desafío educativo de estimular la reflexión y cuestionamiento de estas ideas compartidas, incrementando la información y comprensión de los efectos nocivos del alcohol y sus posibles consecuencias destructivas, para que puedan visualizar alternativas de disfrute del fin de semana sin alcohol.


Y este es un ¡DESAFIO PARA TODOS!


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miércoles, 10 de noviembre de 2021

LA CULTURA, O EL NEGOCIO, DE LA DIVERSIÓN JUVENIL







¿TOMAR ALCOHOL ES DIVERTIDO?


Esa cultura del entretenimiento ha igualado las costumbres, especialmente en el consumo de alcohol. Cifras que aumentan, jóvenes que se emborrachan, tanto en las villas de emergencia como en los barrios de alto nivel socieconómico.

Pero los jóvenes viven una enorme angustia vital dentro de esta supuesta diversión.

Los dueños de la noche han encontrado una veta muy rentable en esta etapa de la vida en la cual los adolescentes están forjando su personalidad. Han impuesto los modelos: el boliche, las fiestas de egresados los viajes de egresados, las previas.





Como si esto fuera poco, los medios bombardean con el modelo que asocia el consumo de alcohol con el éxito.

Así, los chicos y chicas se exponen todos los fines de semana a esta forma insana de manifestación de su "alegría". Si bien siempre existió el alcohol, la normalidad con que los jóvenes hoy se emborrachan hace que esta época no sea comparable a otras. Tener jóvenes que no piensan (borrachos) y que no sienten es grave; no se puede subestimar el problema.

La noche seduce irremediablemente a los jóvenes. La noche es sinónimo de ¨descontrol¨.

Por eso, las salidas de nuestros hijos adolescentes son una verdadera preocupación.







Cada vez hay más consumo de alcohol. Parecería que pasar este descontrol y sobrevivir es una prueba de crecimiento, de paso a la adultez. 

Y para colmo, esa diversión adolescente se caracteriza por la falta de adultos, la ausencia de autoridades.


Hay que hacerse presentes. Escuchar a nuestros hijos, sabiendo qué hacen, dónde y con quién. Llevarlos y buscarlos, acordar y negociar algunos límites, pero ser claros y firmes en otros.


Quizás ellos puedan dar señales de enojo o de fastidio con nuestra presencia.  Aún así tenemos que estar ahí para decir que no, no sólo con palabras sino con nuestro ejemplo.


Proteger, cuidar, y dialogar. Porque la vida tiene momentos divertidos, pero la diversión no lo es todo. 



Lo que daña no debe ser considerado diversión.











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26 de JUNIO - LAS PERSONAS PRIMERO

En su   resolución 42/112 , el 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General decidió celebrar el 26 de junio el Día Internacional de la Lucha ...