lunes, 14 de febrero de 2022

LOS CHICOS Y EL ALCOHOL


La legislación vigente en nuestro país, prohíbe la venta de alcohol a menores de 18 años.

El consumo precoz de alcohol daña la salud. Siempre. Altera el desarrollo de células y áreas del cerebro, de forma irreversible.

Además, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda evitar el consumo de alcohol en menores, ya que aumenta el riesgo de provocar dependencia en la edad adulta.

¿Sabías que, el 50% de los estudiantes menores de 14 años ya lo probó? y se registran casos de inicio de consumo de alcohol a partir de los 11 años.





Esta problemática afecta a chicos y chicas por igual.

El alcohol les hace mal ahora, pero les va a hacer también mucho daño en su desarrollo y en su vida adulta. Detengamos el consumo antes de que el daño sea irreparable.


¿Qué hacer frente a esta realidad?

Si tenés alguna sospecha, o comprobás que tu hijo o hija menor de 18 años, ha comenzado a beber, por curiosidad, o porque sigue a los amigos, tenés que actuarHablá con él o con ella. Preguntá. Escuchá lo que tenga para decir. Aconsejá. Contale todo lo malo que el alcohol le puede hacer a su salud.

Y aunque creas que tu hijo o hija se va a comportar correctamente frente a esta problemática, no dejes de estar cerca, de conversar sobre el tema.  Es importante que sepa que estás informado sobre lo que está pasando actualmente con los chicos y el alcohol, y sus consecuencias. Siempre va a ser necesaria tu voz para marcarle el camino.

ACERCATE. PREGUNTALE. ESCUCHALO. AYUDALO/A.
La información contenida en este sitio web te puede ayudar en esta tarea. Difundila y  compartila con otros padres.


¡HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA PARA EMPEZAR!





Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

lunes, 10 de enero de 2022

FRACASADOS


La ley prohíbe vender alcohol a los menores de 18 años y, sin embargo:


Según el informe 2017 de la SEDRONAR, el consumo abusivo de alcohol en la población de entre 12 y 17 años aumentó en el último año.

De los niños y adolescentes que consumieron alcohol en el último mes 1 de cada 2 lo hicieron de forma abusiva. Esto representa 82.453 niños y adolescentes.



Hay 2.299.598 nuevos consumidores de alcohol, de los cuales 319.994 son pre adolescentes y adolescentes.



Asimismo el alto consumo de alcohol en la población adolescente alcanza un 70% de los estudiantes de 17 años que reconoció haber bebido alcohol en el último mes.












Estas cifras, demuestran un rotundo fracaso colectivo que debería encender todas las alarmas.

Los niños y adolescentes que hoy abusan del alcohol como forma de diversión tienen muchas probabilidades de convertirse en alcohólicos, a lo que hay que añadir el daño que el consumo tóxico puede causar en un cerebro aún en fase de maduración.

Este patrón de consumo vinculado al ocio tiene un gran potencial de contagio por la alta tolerancia social que tenemos como sociedad hacia el alcohol y la baja percepción de riesgo por parte de los jóvenes.


Que la edad de inicio en el consumo sea de 12 años revela un fallo social grave cuya responsabilidad compartimos todos: familias y autoridades. Sea por dejación o por ignorancia, el primer eslabón que debería velar por la salud de los niños y adolescentes, la familia, falla estrepitosamente. Pero el problema no alcanzaría la dimensión social que observamos si nuestras chicas y muchachos no tuvieran un acceso tan fácil al alcohol, lo que implica la dimisión simultánea de las autoridades de su obligación de hacer cumplir la ley.


La moda del "tomar para volcar" es posible porque miles de establecimientos incumplen de forma sistemática la prohibición de vender a menores y en parte tambien porque algunos "padres adultescentes" son compinches de sus hijos y les consiguen las bebidas para sus previas.


Tenemos que poner manos a la obra de manera urgente para hacer cumplir la ley, controles mas estrictos y tolerancia cero para aquellas bocas expendedoras de alcohol a menores de edad, como así también arbitrar los recaudos necesarios para evitar el consumo colectivo en la vía pública. Del mismo modo necesitamos como familia ocuparnos del tema, asumiendo nuestra responsabilidad de saber educarlos.






¡HOY PUEDE SER UN GRAN DIA PARA EMPEZAR!





Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

viernes, 17 de diciembre de 2021

ADOLESCENCIA, ALCOHOL Y ¿DIVERSIÓN?

El consumo de alcohol entre los adolescentes está asociado, en la mayoría de los casos, al tiempo libre, los fines de semana y a la noche, preferentemente. Estos momentos, en los cuales estos se mueven solos, sin la supervisión de los adultos, adquieren especial significación como experiencias de transición hacia la adultez.

En los últimos años se ha consolidado el hábito de encontrarse en la casa de alguien, o en la calle, previamente a la entrada al boliche. Este momento, conocido como la previa o el preboliche, cumple la función de un lugar de encuentro para prepararse o producirse, en grupo, para disfrutar la noche en la misma sintonía que los demás.

La reunión sirve como preparación para compartir la noche, primero con el grupo de amigos más cercanos y de confianza, para luego ir hacia el gran grupo de pares, en el boliche, bar o fiesta, algunos conocidos y otros desconocidos.

El consumo de alcohol previo, que incluye todo tipo de bebidas, vino, cerveza, fernet y diferentes bebidas blancas, solas o mezcladas con gaseosas y jugos, según el estrato social y económico del grupo, contribuirá a predisponerlos, por medio de la desinhibición, para actuar como, se supone, sus pares lo harán: con desenfado.

Divertirse está bastante asociado a perder el control. Para algunos, bastará con unas pocas copas para sentirse alegres, perder la timidez y desinhibirse y para otros, será cuestión de beber en cantidad hasta perder la conciencia.

El consumo de la previa continuará en el boliche, para sostener actitudes y comportamientos que les permitan sentirse exitosos y aceptados, en su relación con chicos del mismo sexo y del sexo contrario, al que se busca conquistar o “levantar”.



En una encuesta que realizamos a fines del año pasado entre 400 estudiantes del secundario de entre 13 y 17 años sobre los motivos para tomar alcohol: el 35 % lo hacía para divertirse / pasarla mejor; un 35% por presión del grupo de pares / para formar parte del grupo y el 30 %  para desinhibirse / tener más confianza en uno mismo.

Estas ideas están muy relacionadas entre sí, ya que el imaginario social del grupo, basado en experiencias propias pero también en hábiles mensajes de campañas publicitarias de bebidas alcohólicas, es que, para divertirse, es necesario estar alcoholizado, ya que de ese modo, se pueden superar los miedos e inseguridades personales, ser exitoso y pasarla bien. Es parte de los beneficios percibidos de alcoholizarse, en el marco de un beneficio que es previo, e indispensable, para disfrutar esos momentos, que es la de sentirse parte del grupo. también muchos jóvenes reconocen que no les gusta beber, pero lo hacen igual para no ser excluidos de su grupo.

Y esto no significa que desconozcan los efectos negativos del alcohol. Cuando les preguntamos si conocían los efectos negativos del alcohol,  manifestaron una acertada y larga lista de ellos. Sin embargo, claramente, un alto porcentaje de los jóvenes valora más los efectos positivos de alcoholizarse que los negativos, y actúan en consecuencia.

Partiendo de la realidad del sistema de creencias de los jóvenes sobre el tema, surge el desafío educativo de estimular la reflexión y cuestionamiento de estas ideas compartidas, incrementando la información y comprensión de los efectos nocivos del alcohol y sus posibles consecuencias destructivas, para que puedan visualizar alternativas de disfrute del fin de semana sin alcohol.


Y este es un ¡DESAFIO PARA TODOS!


¡HOY PUEDE SER UN GRAN DIA PARA EMPEZAR!








Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

miércoles, 10 de noviembre de 2021

LA CULTURA, O EL NEGOCIO, DE LA DIVERSIÓN JUVENIL







¿TOMAR ALCOHOL ES DIVERTIDO?


Esa cultura del entretenimiento ha igualado las costumbres, especialmente en el consumo de alcohol. Cifras que aumentan, jóvenes que se emborrachan, tanto en las villas de emergencia como en los barrios de alto nivel socieconómico.

Pero los jóvenes viven una enorme angustia vital dentro de esta supuesta diversión.

Los dueños de la noche han encontrado una veta muy rentable en esta etapa de la vida en la cual los adolescentes están forjando su personalidad. Han impuesto los modelos: el boliche, las fiestas de egresados los viajes de egresados, las previas.





Como si esto fuera poco, los medios bombardean con el modelo que asocia el consumo de alcohol con el éxito.

Así, los chicos y chicas se exponen todos los fines de semana a esta forma insana de manifestación de su "alegría". Si bien siempre existió el alcohol, la normalidad con que los jóvenes hoy se emborrachan hace que esta época no sea comparable a otras. Tener jóvenes que no piensan (borrachos) y que no sienten es grave; no se puede subestimar el problema.

La noche seduce irremediablemente a los jóvenes. La noche es sinónimo de ¨descontrol¨.

Por eso, las salidas de nuestros hijos adolescentes son una verdadera preocupación.







Cada vez hay más consumo de alcohol. Parecería que pasar este descontrol y sobrevivir es una prueba de crecimiento, de paso a la adultez. 

Y para colmo, esa diversión adolescente se caracteriza por la falta de adultos, la ausencia de autoridades.


Hay que hacerse presentes. Escuchar a nuestros hijos, sabiendo qué hacen, dónde y con quién. Llevarlos y buscarlos, acordar y negociar algunos límites, pero ser claros y firmes en otros.


Quizás ellos puedan dar señales de enojo o de fastidio con nuestra presencia.  Aún así tenemos que estar ahí para decir que no, no sólo con palabras sino con nuestro ejemplo.


Proteger, cuidar, y dialogar. Porque la vida tiene momentos divertidos, pero la diversión no lo es todo. 



Lo que daña no debe ser considerado diversión.











¡HOY PUEDE SER UN BUEN DÍA PARA EMPEZAR!







Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

martes, 19 de octubre de 2021

CEREBRO ALTERADO

En personas no adictas, la señal de la dopamina se utiliza para actualizar el valor asignado a diferentes acciones, lo que provoca una elección y un aprendizaje. Se aprende cuando ocurre algo inesperado. Nada nos enfoca más que la sorpresa. Aprendemos por ensayo y error. Con la adicción, este proceso de aprendizaje se altera. Se sobrevaloran las señales que rodean a la experiencia adictiva, provocando que los sistemas dopaminérgicos les asignen un valor excesivo a los contextos que la rodean. Se continúa liberando dopamina, mediante la señal artificial que, por ejemplo, producen las sustancias psicoactivas. Esto provoca un deseo desproporcionado hacia la droga, unas ansias de consumo que van mucho más allá del placer o alivio del dolor que pueda producir realmente.



En resumen, gracias a la distorsión en el sistema de valoración de las personas adictas, su dependencia parece incrementar el deseo sin aumentar el disfrute del objeto de la adicción. Como individuos y como especie, son estos sistemas cerebrales los que nos señalan lo que nos importa y lo que no, estando asociados a la alimentación, la reproducción y nuestra supervivencia. 
La adicción distorsiona estos objetivos vitales, sustituyéndolos por el objeto de la misma, drogas, sexo o, incluso, dinero. Es, en esencia, un comportamiento autodestructivo. Podríamos compararlo con el motor de un coche al que lo vamos degradando, poco a poco, su combustible con, por ejemplo, agua. El automóvil andará cada vez con más dificultad, y nadie entenderá por qué seguimos poniéndole gasolina adulterada. En ningún caso estamos planteándonos que, por ejemplo, un drogodependiente no pueda llegar a convertirse en un enfermo con un trastorno dual. Ocurre, en algunas ocasiones. Digamos que se ha pirateado tanto el cerebro, que ya no es posible reinstalarle el sistema operativo original. Pero hasta llegar aquí, el adicto a drogas, recorre un gran camino donde el aprendizaje y la consolidación de nuevas rutas en su cerebro se pueden modificar.
Por ello, aunque el salto de vicio a enfermedad supuso un importante avance en el abordaje de las adicciones, tratar a todas las personas que consumen drogas o son adictas a determinados comportamientos como pacientes, puede estar consiguiendo el efecto contrario. Para tratar un trastorno de aprendizaje, como por ejemplo una fobia, es esencial la participación activa de la persona.
Además es imprescindible conocer detalladamente cómo se ha producido el trastorno para poder desactivarlo. Lo mismo ocurre con el tratamiento neuropsicológico del trastorno adictivo. Tenemos delante a una persona que debe ir sustituyendo un comportamiento nocivo por otro que no lo es. Y para ello es imprescindible que esté implicado en el mismo desde el principio. El enfoque sanitario clásico, al clasificar a todos los adictos como enfermos, no necesita de la colaboración del mismo, al menos al principio.

En el caso, por ejemplo, de la adicción a drogas, al paciente se le pide que no luche, que se deje hacer, para desintoxicarlo. Luego pasaríamos a la rehabilitación psicosocial que, hasta no hace mucho tiempo, se consideraba una parte accesoria del tratamiento. En cierta forma, al cerebro del drogodependiente, le estamos diciendo que la solución sigue viniendo de fuera y que se la vamos a proporcionar con más psicofármacos. Afortunadamente, hemos ido evolucionando hacia un tratamiento que aborda la adicción como un trastorno de aprendizaje con componentes biopsicosociales que tienen, al menos, la misma importancia.

¡HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA PARA EMPEZAR!
Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

viernes, 10 de septiembre de 2021

El consumo de alcohol de adolescentes es menos frecuente entre amistades escolares



Una encuesta sobre más de 80.000 adolescentes ha revelado que las amistades fuera de la escuela están más fuertemente asociadas con el consumo de alcohol que las amistades escolares, según publican sus autores en la revista de acceso abierto ‘PLOS ONE’.

La mayoría de las investigaciones sobre las amistades de los adolescentes se han centrado en los vínculos entre compañeros que asisten a la misma escuela. Si bien alguna evidencia sugiere que las amistades entre adolescentes que asisten a diferentes escuelas pueden tener una influencia significativa en la delincuencia, pocos estudios han explorado este tema a gran escala.

Ahora, la investigadora Rupa Jose, de la Universidad de California, y sus colegas han analizado datos de encuestas de 81.674 adolescentes que se inscribieron en sexto a duodécimo grado de 1994 a 1995. Los participantes informaron de cuántas amistades escolares y extraescolares tenían y de la frecuencia con la que consumían alcohol o tenían comportamientos delictivos, como faltar a clase o mentir a los padres.

El análisis reveló dos hallazgos principales: las amistades fuera de la escuela están más fuertemente asociadas con conductas desviadas y el consumo de alcohol en un grado significativamente mayor que las amistades en la escuela. Además, los participantes con amigos que no asistían a la escuela todavía tendían a participar en sus escuelas, por ejemplo, participando en clubes, y tendían a desempeñar papeles centrales en sus grupos de compañeros.

El estudio también identificó factores asociados con una mayor proporción de amigos que no asisten a la escuela, como la asistencia a una escuela católica privada (tal vez un indicador de asistir a una escuela más alejada de casa y/o el estatus económico) o tener padres más educados (potencialmente un plus de riqueza o situación económica). Además, identificó factores relacionados con una mayor delincuencia o consumo de alcohol, como la falta de apoyo de los padres o la matriculación en una escuela con una alta tasa de deserción.

Estos hallazgos se suman a la creciente evidencia de que es más probable que las amistades fuera de la escuela promuevan la delincuencia y el consumo de alcohol que las amistades en la escuela. Las diversas asociaciones identificadas en el estudio podrían ayudar a informar los esfuerzos para reducir la delincuencia y el consumo de alcohol por menores.

Los autores añaden que «la mayoría de las investigaciones existentes se centraron en las amistades en la escuela, pero descubrimos que las amistades fuera de la escuela también son importantes; los adolescentes con más amistades fuera de la escuela informaron más desviación y consumo de alcohol en los adolescentes».

«Además –resaltan–, un hallazgo algo sorprendente fue que los jóvenes que tienen más amistades fuera de la escuela son más importantes en la red escolar y tienen más probabilidades de participar en clubes escolares».

¿Lo charlamos en familia?

HOY ES UN BUEN DÍA PARA EMPEZAR!


Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

26 de JUNIO - LAS PERSONAS PRIMERO

En su   resolución 42/112 , el 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General decidió celebrar el 26 de junio el Día Internacional de la Lucha ...