sábado, 16 de noviembre de 2019

NARCOMENUDEO Y NARCOTRÁFICO

Desde el año 2010 la venta minorista de drogas ilegales va en aumento en muchos barrios de nuestro país; de hecho el 48,5% de los hogares argentinos perciben que directa o indirectamente en su barrio se venden drogas (según datos del año 2016 del Barómetro del Narcotráfico y las Adicciones N° III del Observatorio de la Deuda Social de la UCA). 

De igual modo entre 2010 y 2017 el consumo de estupefacientes en los menores de entre 12 y 17 años se TRIPLICÓ, más de la mitad de dichos adolescentes manifiestan poder conseguir fácilmente marihuana en 24 horas; la marihuana es la droga ilegal mas consumida por los jóvenes: 3 de cada 100 la consumieron en el último mes.



En el mismo periodo (2010-2017) también se triplicó el consumo de cocaína en la misma franja etaria; en tanto el consumo de éxtasis creció en un 200% y la edad de inicio de su consumo bajó de los 16 a los 14 años. Al 40% de los menores de entre 15 y 17 años le ofrecieron al menos una vez comprar marihuana y cocaína en el último año.

La cercanía y la facilidad para hacerse de estos estupefacientes que tienen los adolescentes explican en gran medida estas cifras alarmantes.

Hay una relación dialéctica entre narcomenudeo y narcotráfico, una relación de un ida y vuelta porque el narcotráfico necesita del narcomenudeo ya que éste realiza una especie de testeo barrial acerca de cómo se encuentra el tejido social; la permeabilidad que hay en el barrio, si existe o no disputa territorial. Asimismo el narcomenudeo también es un termómetro del consumo: es decir como cambia la demanda de estupefacientes, las nuevas inclinaciones, la decantación del consumo de alguna droga en particular. 

El narcomenudeo es el micro mercado de los estupefacientes, es la venta en menor escala, que tiene distintas fases dentro de la cadena y dependiendo del barrio y de los alcances de la banda, tendrá mayor o menor articulación e infraestructura. Estas incluyen al dealer, al soldado, pasando por el punto de venta de droga el expendio armado o bunker. La fortaleza de cada estructura es distinta al igual que las dinámicas. Por eso sin narcotráfico no hay narcomenudeo y viceversa. 



En Argentina el problema del narcotráfico lleva décadas, y se agravó después del año 2000 porque a partir de allí su crecimiento fue voraz y vertiginoso. Dejamos de ser un país de tránsito para para pasar a ser un país donde el narcotráfico se asentó con la particularidad de darse como una fusión de una base local con un componente internacional. 

Nosotros subestimamos durante décadas al narcotráfico: hoy es un 55% de tránsito mientras que el resto se elabora y/o se queda aquí. Cuando me preguntan porqué avanzó este flagelo en estos años me remito a pensar en voz alta para esbozar una respuesta que hay acciones que lo explican: las omisiones, las negaciones y las subestimaciones son en esencia acciones pasivas que terminan siendo conniventes con el proyecto de poder del narcotráfico y no entenderlo de este modo explica de alguna manera los fracasos en la lucha contra todas las aristas del crimen organizado.

El narcomenudeo instala la violencia en el barrio cuando instala a la droga, le cambian al barrio las escenas de la vida cotidiana, sus usos y costumbres. Cada punto de venta barrial es un foco de muerte que agiliza la descomposición social: la familia deja de ser la célula de la sociedad, algunas casas se convierten en hogares tergiversados: en bocas de expendio; el narcomenudeo genera miedos como el temor de las familias por la captación que la droga hace de los niños.

La droga como enfermedad es la base de la droga como delito, y el eje vertebral de todas las vertientes del crimen organizado es el lavado del dinero, por eso el narcotráfico crece a partir de lo legal

Por ahora hemos evitado el narcoestado, tenemos por delante tocar la matriz subterránea del narcotráfico para evitar otros escenarios.

¡HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA PARA EMPEZAR!







Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

sábado, 26 de octubre de 2019

LO NATURAL

"Es natural que los chicos comiencen a consumir alcohol desde los 12 o 13 años; porque sin alcohol, no hay diversión”.

“Es natural que fumen tabaco. Sus padres fuman; entonces, los chicos no advierten el peligro”.

“Es natural que los adolescentes experimenten; que prueben sustancias que activan sus sentidos

“Es natural pensar que fumar marihuana no daña; incluso calma dolores”.

“En las fiestas electrónicas, lo natural es drogarse”.



Estas y otras frases vienen colaborando de modo progresivo en la naturalización del consumo de drogas en nuestros adolescentes.

¿Cuáles son las frases que continuarían esta lógica?

“Es natural que algunos mueran. No mezclaron bien; compraron de la mala; no supieron controlarse”.
Escalofriantes afirmaciones, aunque coherentes con el concepto anterior.






Lo cierto es que, antes de alcanzar la edad de conocer drogas ilegales, los niños viven inmersos en el consumo. Sus mayores abusan de analgésicos, somníferos, energizantes y ansiolíticos; también de drogas para adelgazar, para hacer el amor, para no estar tristes o para distraerse.

El alcohol está presente cada día de sus vidas; en especial, cuando algunos "padres adultescentes" siguen festejando el primer vaso como rito iniciático

En otros ámbitos, estará disponible la cocaína; y en las fiestas electrónicas, las llamadas nuevas sustancias psicoactivas o “drogas de diseño”. Sin duda, estas últimas no son de consumo masivo, sino limitadas a grupos reducidos con alta capacidad económica.

Pero la escalera adictiva suma: los que acceden a drogas “duras” no abandonan el alcohol, el tabaco ni la marihuana.

Los niños y adolescentes actuales viven "naturalmente" estos consumos problemáticos como parte de una sociedad que exalta el consumo como meta final y hasta única para poder trascender en ella.

Más allá de las motivaciones personales, las drogas alivian el frívolo e insaciable hambre de consumir
Consumir para vivir, para pertenecer, para empujar y llegar más lejos, sin saber para qué y por qué.





Esta realidad hace oscilar a los chicos entre factores de riesgo (que los acercan al consumo) y factores de protección (que los alejan).

El factor de protección más efectivo parece ser la constitución de una personalidad asentada en afectos sólidos y proyectos personales que ofrezcan un horizonte distinto al de embriagarse para alcanzar una felicidad química.

La escuela participa como privilegiado espectador, al detectar vulnerabilidades que podrían conducir a futuras adicciones.

En sentido contrario, la ausencia de mirada activa en los mayores, la circulación de drogas en ámbitos infantiles y la pobreza inclinan la balanza hacia el lado negativo.

A mayores riesgos, mayor probabilidad de involucrarse en el precoz inicio del consumo problemático de sustancias.

Sin embargo, cada riesgo puede compensarse con un factor de protección.

Frente a la presión de los compañeros para “probar”, un fuerte vínculo entre padres e hijos protege. Frente a la publicidad masiva de bebidas alcohólicas, personas mayores que beben con moderación y sin emborracharse protegen. Frente al tabaco, el rechazo explícito protege.

En verdad, es posible construir barreras que desnaturalicen el consumo (el de drogas y el general) a partir del mismo nacimiento: en la contención familiar, en el registro de fragilidades personales y en los cambios hacia la autonomía.

Los períodos clave para el primer contacto con las drogas son las llamadas “transiciones mayores”, que ocurren al dejar la seguridad del hogar para iniciar la escuela, en el paso de la primaria a la secundaria y cuando los jóvenes dejan sus hogares –para estudiar o trabajar– y se encuentran solos, desafiados a decidir.

Como en todo proceso educativo, las mejores barreras se construyen en los primeros años. 
Fortalezas que inclinen la balanza hacia el rechazo de las drogas, mucho antes de escuchar el sonido de las ambulancias





Construír fortalezas para nuestros hijos...es una tarea que no debemos dejar para mañana... 


¡HOY PUEDE SER UN GRAN DIA PARA EMPEZAR A CONSTRUIRLAS NATURALMENTE!





Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok

sábado, 21 de septiembre de 2019

PRIMAVERA SIN ALCOHOL

El consumo de alcohol en niños y adolescentes está en aumento. De acuerdo a datos de la Sexta Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media realizada en 2016, en el país 7 de cada 10 alumnos de secundario reconocieron haber tomado alguna vez en su vida, mientras que casi 6 de cada 10 mayores de 15 años admitió haberlo hecho en el último mes.



El organismo no está preparado para este consumo precoz. La enzima que metaboliza el alcohol en el hígado funciona correctamente recién entre los 18 y los 20 años, por lo que las borracheras en los adolescentes son más agudas y más dañinas para sus neuronas.



El momento crucial al que se enfrentan los padres llega cuando los chicos arrancan con las salidas nocturnas y se exponen al consumo. Son de utilidad para esos momentos cruciales los siguientes tips de orientación preventiva:



Inculcarle valores desde niño.

Por lo general, los padres se preocupan por el alcohol cuando sus hijos entran en la adolescencia, pero la realidad es que diversas actitudes, como la tolerancia a la frustración, el cuidado de las pertenencias y el aprender a compartir son algunas de las cualidades que contribuyen a una juventud saludable. Estas deben trabajarse desde el nacimiento como parte de una crianza sana, que desembocará en conductas positivas a lo largo de las diversas etapas de la vida.



➋ Ocupar el rol de adulto responsable. 

Para que los hijos reconozcan en sus padres un ejemplo a seguir, estos deben ser medidos en sus acciones. Tomando el caso del alcohol, si bien perfectamente pueden beber en moderada cantidad en una reunión social o con la comida, deben transmitir que este es un consumo controlado y espaciado. Esto se reproduce en otros ámbitos en los que el adulto funciona como un ejemplo.


➌ Proponer una relación asimétrica. 

Los padres no deben intentar ser “amigos” de sus hijos, sino que son quienes deben marcar límites y poner un freno ante actitudes contraproducentes de los adolescentes. Muchos manifiestan que prefieren que sus hijos beban en su casa para que estén contenidos e inclusive les compran el alcohol. Si los progenitores están de acuerdo con el consumo, se subvierten los roles y el chico se confunde. Es probable que, a pesar de la negativa, el adolescente consuma igual, pero lo hará sabiendo que está desobedeciendo a sus padres.





➍ Generar un vínculo en el que haya diálogo.



En relación con el punto anterior, el padre no debe ser ni muy autoritario ni permitir cualquier conducta. Se debe buscar lograr una relación en la que el chico le pueda transmitir sus sentimientos, miedos e inseguridades y en la que los papás le puedan hacer entender que se preocupan por su salud y su bienestar.




➎ Fomentar su seguridad y madurez.

Es importante aceptarlos como son, valorar sus avances y darles responsabilidades para que puedan tomar su propio camino y desarrollarse.

Los grandes temas a los que los padres les deben prestar atención son los consumos abusivos, la violencia y las relaciones sexuales de riesgo. Todos estos pueden ser abordados a partir del diálogo y con una crianza presente y sana por parte de los cuidadores.

La experimentación es característica de la adolescencia, por lo que éste no es el principal obstáculo, sino que debe ponerse el foco en la normalización del consumo. Hoy, la cultura los impele al exceso, y los fines de semana muchos toman hasta el coma alcohólico, con los riesgos de salud que esto implica. Además, pueden ser víctimas de accidentes de tránsito.





Qué hacer ante una borrachera aguda

En el caso de una emergencia, en la que un adolescente bebió demasiado y se descompuso, se recomiendan llevar adelante los siguientes pasos:

Hablarle. Así, se evita que se quede dormido. Es importante que mantenga el foco de atención.
Ubicarlo de costado. De esta manera, si el chico vomita, no corre riesgo de ahogarse.
Abrigarlo. Una de las complicaciones más graves es la hipotermia, por lo que es importante mantener su temperatura corporal.
No bañarlo. En ocasiones, para despabilarlo, los amigos creen que es una buena idea que se duche. Sin embargo, esto no es recomendable porque también predispone a la hipotermia.
Llamar a la familia. Si bien se suele pensar que hay que evitar contarles a los padres por miedo a que se enojen, cuando el chico corre peligro, los papás deben enterarse y, lejos de enfadarse, suelen mostrarse preocupados por la salud de su hijo.
Consulta médica. Si el joven no mejora con las primeras medidas, solicitar asistencia médica inmediata, incluso trasladando al paciente a la guardia médica más cercana.



El clásico picnic, pero sin alcohol incluído es posible...

¡HOY PUEDE SER UN GRAN DIA PARA EMPEZAR!

¡FELIZ PRIMAVERA SIN ALCOHOL!





Tus dudas e inquietudes las respondemos en:
primerpreventor2014@gmail.com
www.facebook.com/primer.preventor.9
www.facebook.com/primerpreventorok


26 de JUNIO - LAS PERSONAS PRIMERO

En su   resolución 42/112 , el 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General decidió celebrar el 26 de junio el Día Internacional de la Lucha ...